NON TEPIDUS

Guía para volver · V de V · Ama

Confesarte.

El sacerdote ha oído de todo, y no puede contar nada de lo que le digas, nunca, a nadie: si lo hiciera, quedaría excomulgado. No vas a escandalizar a nadie. Vas a salir libre. Código de Derecho Canónico 983 y 1388

  1. Prepárate. Haz el examen de conciencia y arrepiéntete de verdad: no porque te pillen, sino porque has fallado a Dios.
  2. Saluda. Al llegar, el sacerdote o tú decís:
    — Ave María Purísima.
    — Sin pecado concebida.

    Haz la señal de la cruz.
  3. Di cuánto hace de tu última confesión. «Hace tres años», «hace un mes», «no me acuerdo, mucho». Lo que sea verdad.
  4. Di tus pecados. Primero los graves, con qué y cuántas veces. Sin rodeos y sin detalles que sobran. Si no sabes cómo decir algo, dilo: el sacerdote te ayuda.
  5. Escucha. El sacerdote te dará un consejo y una penitencia: una oración o una obra que harás después.
  6. Reza el acto de contrición. El de abajo, o con tus palabras.
  7. Recibe la absolución. El sacerdote dice las palabras del perdón. Santíguate. Estás perdonado del todo.
  8. Despídete y cumple la penitencia. Mejor cuanto antes. Y da gracias.

¿Llevas años sin confesarte? Mejor todavía: es la confesión que más vale. Si te da apuro, pide cita con un sacerdote para hablar con calma, fuera del confesonario.

Acto de contriciónSeñor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
Versión cortaJesús, Hijo de Dios, ten piedad de mí, que soy un pecador.